¿Qué contratos puede firmar un recién graduado?

contrato practicas

¿Acabas de graduarte? ¡Enhorabuena! Ahora te toca el turno de incorporarte al mercado laboral. Descubre las diferencias entre dos de los contratos más habituales para recién titulados: contrato de prácticas y de formación.

Un recién graduado puede firmar cualquier tipo de contrato vigente en la normativa laboral. Sin embargo, las fórmulas más empleadas son el contrato de formación y el de prácticas. La razón es que las empresas que apuestan por recién titulados consiguen una serie de bonificaciones y el trabajador obtiene la práctica profesional adecuada al nivel de estudios cursados.

Gracias a este tipo de contratos, los jóvenes tienen la posibilidad de entrar en el mundo laboral para poner en práctica sus conocimientos y, al mismo tiempo, seguir formándose.

Diferencias entre contrato de prácticas y formación y aprendizaje

Alicia García Oliva, responsable de RRHH del canal Trece Tv, explica que “ambos contratos se utilizan para formalizar la relación laboral con jóvenes sin experiencia y que quieran incorporarse al mundo laboral. Las diferencias entre ambos están relacionadas, principalmente, con los requisitos formativos que deben cumplir en cada caso”.

Para poder formalizar un contrato de prácticas es imprescindible que estés en posesión de tu titulación: formación profesional, certificado de profesionalidad, titulación universitaria o equivalente. Sin embargo, el contrato de formación y aprendizaje tiene por objeto la cualificación profesional de los trabajadores a través de la combinación de actividad laboral retribuida en la empresa junto a un plan de formación. El objetivo final es la cualificación profesional de los trabajadores recién titulados.

Diferencias por duración del contrato y nivel salarial

Alicia García desvela que “existen diferencias en cuanto a la duración. En el caso del contrato en prácticas la duración es de 6 meses a 2 años máximo. En el contrato de formación y aprendizaje la duración será de 1 año a 3 años máximo. En este último caso, la empresa debe tener organizada de forma clara la distribución de los tiempos relativos a la actividad laboral y a la actividad formativa”.

Con respecto al nivel salarial, ambos tipos establecen como retribución mínima el SMI (Salario Mínimo Interprofesional). La cuantía del sueldo se calcula proporcionalmente entre el horario y los niveles salariales fijados en el convenio colectivo del sector. En el caso del contrato de prácticas, la “paga” podrá ser inferior a lo establecido en convenio colectivo (el 60% o 75% durante el primer y segundo año) pero siempre por encima del SMI.

Obligaciones de la empresa y el trabajador

Las obligaciones de la empresa en cualquier modalidad contractual son:

  • Firmar en tiempo y forma el contrato.
  • Comunicación del alta al SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal).
  • Realizar el alta y cotizaciones correspondientes en la Seguridad Social.
  • Cumplir con los plazos de duración y prórrogas establecidos en el contrato.
  • Garantizar al trabajador un plan de formación y pedir fotocopia del título, que acreditará el nivel de estudios y la validez del contrato de prácticas.
  • Informar a los trabajadores con contratos de prácticas de todas las vacantes a otros puestos disponibles en la empresa para ofrecer así igualdad de oportunidades.

Las obligaciones del graduado son:

  • Justificar la posesión del título universitario.
  • No haber trabajado con un contrato en prácticas más de dos años.
  • Si es mayor de 30 años, no pueden pasar más de 5 años desde que obtuvo la titulación.
  • Si es menor de 30 años o tiene algún tipo de discapacidad, no se tendrá en cuenta este plazo.

Recuerda que cuando finalices el grado podrás firmar cualquier tipo de contrato que ofrece nuestra legislación laboral (indefinido, temporal, a tiempo parcial, por necesidades de la producción…). Sin embargo, las empresas reciben bonificaciones por contratar a titulados sin experiencia.

UN CASO REAL

Beatriz Rodríguez estudió el grado de Enfermería en la Universidad de Navarra y obtuvo un 9 como nota media en la carrera. “Cuando terminé los estudios me llamaron de la Clínica Universidad de Navarra para ofrecerme un contrato de prácticas en el servicio de Hemodiálisis. Estuve trabajando allí de junio a septiembre”.

Tras finalizar ese contrato pasó a firmar otro de formación. “Como mi vocación era el quirófano, realicé la solicitud para acceder al Programa de Especialización de Quirófano y Anestesia. Consiste en un título propio de la Clínica, con una formación teórica y práctica que dura un año y medio”.

Beatriz recuerda el proceso. ”Para acceder a la especialidad realicé tres entrevistas. La primera fue en grupos para evaluar aspectos generales como la expresión y relación con los demás. Las siguientes fueron entrevistas individuales para saber más sobre nuestros estudios, aficiones, virtudes, defectos. La última estuvo centrada en la especialidad, en este caso quirófano, en la que nos preguntaban nuestra experiencia previa en este servicio, dificultades, capacidad de trabajo en equipo, etc. Además, debíamos presentar el certificado académico, el curriculum y el título de la carrera”.

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