¿Colegio mayor, residencia de estudiantes o piso compartido qué elijo?

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Una de las primeras decisiones que tendrás que tomar si has decidido estudiar fuera de casa es dónde vas a vivir. Existen diferentes opciones de alojamiento, pero al final se pueden dividir entre pisos compartidos y residencias universitarias, o colegios mayores.

Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El primer paso es conocerlos y ver cuál va mejor con tu estilo de vida, con tus necesidades y, sobre todo, con tu capacidad económica.

Por qué elegir residencia de estudiantes o colegio mayor

Son como una especie de hoteles para estudiantes. Aquí puedes disponer de una habitación individual o compartida, de un comedor y de varias salas conjuntas donde lavar tu ropa, reunirte con el resto de los compañeros o realizar actividades de ocio. Además, dependiendo de lo que contrates, podrás acceder a otros servicios para no tener que hacer ninguna tarea doméstica.

Miriam García, estudiante del Grado en Ingeniería Civil de la universidad Politécnica de Madrid, se decantó los primeros años por un colegio mayor cerca de su universidad. “Opté por el colegio mayor que estaba más cerca de mi universidad. Madrid es una ciudad muy grande y la zona de Ciudad Universitaria, que es donde yo tenía la facultad, está repleta de residencias de estudiantes, pero no hay tantos pisos compartidos”.

El mayor inconveniente de este tipo de residencias es su precio, que normalmente es superior al de los pisos. «Reconozco el esfuerzo que tuvieron que hacer mis padres, pero para mí fue muy importante comenzar a estudiar en un colegio mayor. Conocí mucha gente, me permitió estudiar de forma mucho más cómoda y libre de preocupaciones, ya que no tenía que preocuparme por las comidas, por la limpieza ni por lavar y planchar la ropa (que ya venía incluido en el precio) e hice muchísimos viajes con mis compañeros del colegio mayor. Ahora estoy terminando la carrera y ya me he trasladado a un piso compartido en otra zona de Madrid”, explica Miriam.

Sobre la diferencia de precio entre una y otra opción, Miriam afirma que, sin duda alguna, compensa irte a un piso compartido. “En el colegio mayor, mis padres pagaban unos 1.150 € al mes; cuando me trasladé a un piso compartido con otras dos personas, pasamos a pagar unos 400 € al mes, gastos de agua, luz, gas e Internet incluidos. Es decir, casi 3 veces menos.”

Algo similar hizo Sonia, estudiante del doble Grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Análisis de Negocios/Business Analytics (E-2 + Analytics) en la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE). Sonia es la hermana menor de Miriam y eligió el mismo tipo de alojamiento. “Mi hermana me había hablado maravillas de su colegio mayor y desde luego que acertó. Estoy en segundo año y, por el momento, no me planteo irme a un piso compartido. He hecho muchos amigos y estoy haciendo muchas actividades con ellos. Además, en el colegio mayor me hacen casi todo así que no tengo que preocuparme por nada”.

Por qué elegir piso compartido

El piso compartido es la alternativa a la residencia universitaria que ofrece más flexibilidad y libertad a los estudiantes. No hay nadie que imponga reglas, pero tampoco hay nadie que te vaya a lavar los platos, poner la lavadora o a limpiar, a no ser que contrates un servicio de asistencia en el hogar.

Además, es la opción más económica y que más opciones de alojamiento ofrece. Puedes elegir prácticamente el tipo de vivienda que quieras (vivienda unifamiliar, piso, chalet…) y su ubicación aunque, eso sí, dependiendo de lo que exijas, tendrás que pagar más o menos.

A cambio, el piso compartido exige que seas responsable y tengas cierta disciplina, ya que nadie va a organizar tu vida por ti. Y no solo hablamos de las tareas domésticas sino, sobre todo, de una necesaria rutina de estudio que deberás aplicar en tu día a día para acabar con éxito tus estudios.

Óliver Rodríguez, licenciado en ADE y Derecho en la universidad de Salamanca, explica las diferencias entre una residencia y un piso compartido. “Los primeros años estuve en una residencia, y parecía más fácil estudiar porque todo el mundo estaba haciendo lo mismo y la mayoría de las tareas nos las daban hechas, ya que incluía servicio de limpieza de lunes a viernes, comidas e incluso servicio de lavandería. Sin embargo, cuando me mudé a un piso en el centro, todo fue mucho más complicado; tenía que hacer todas las tareas de la casa y, además, había más tentaciones de salir a la calle en lugar de quedarme estudiando. Por suerte, con disciplina y constancia, pude iniciar una rutina que me permitió acabar la carrera casi a curso por año.”

Por encima de todo, Óliver destaca el precio más reducido de un piso compartido con respecto al de una residencia. “Pasé de pagar 496 € por una habitación individual a pagar solo 223 €, con alquiler y gastos incluidos. Es decir, un ahorro de más de la mitad”.

El piso compartido es, por tanto, una auténtica prueba de madurez que evaluará tu capacidad para adaptarte a un nuevo entorno y a vivir con personas que normalmente no forman parte de tu círculo más cercano.

¿Qué tipo de alojamiento elegir como estudiantes?

No existe una respuesta fija a esta pregunta. Hay quienes prefieren una residencia y quienes prefieren un piso compartido. Es más, muchas personas han combinado ambas posibilidades, eligiendo una residencia de estudiantes los primeros años y un piso compartido (o incluso individual) años después. Así lo hizo Hugo Suárez, licenciado en ADE y Derecho por la Universidad de Valladolid. “Primero me fui a residencia y dos años después me cambié a piso compartido con unos amigos que había hecho en la facultad. Y no puedo decir que haya una opción mejor ni peor; simplemente, son diferentes”.

“Mi recomendación es que los primeros años vayas a una residencia de estudiantes. La adaptación a una nueva ciudad y un nuevo entorno es mucho más sencilla, y tampoco es que tengas mucha menos flexibilidad que en un piso. Y cuando te veas preparado, te mudes a un piso, si puede ser compartido mejor”, concluye Hugo.

Eso sí, como casi todos los testimonios, Hugo afirma que desde un punto de vista puramente económico, el piso compartido es la mejor opción. “En la residencia pagaba en torno a 500 €, y cuando me trasladé a un piso compartido pagaba la mitad junto con otros dos compañeros, gastos incluidos.”

Cuánto cuesta tu alojamiento

En cualquier caso, el alojamiento que elijas durante tu carrera es una decisión muy personal que deberás consensuar con tus padres. Al fin y al cabo, son ellos quienes, en la mayoría de los casos, van a financiar tu estancia durante los años que duren tus estudios universitarios.

Y la diferencia es importante, especialmente si vas a estudiar a una gran ciudad. Según el Observatorio de Vivienda y Suelo publicado por el Ministerio de Fomento, el alquiler medio de un piso en España es de 674 € al mes, pero en Madrid asciende hasta los 819 € y en Barcelona hasta los 769 €. Para un piso compartido por tres personas, el precio oscilaría entre los 200 y los 300 €.

¿Y si decidiésemos vivir en una residencia o colegio mayor? Las primeras suelen ser más económicas, con precios que oscilan entre los 500 y los 900 € dependiendo de la ciudad y del tipo de habitación que elijas. En el caso de los colegios mayores el precio se dispara a más de 1000 € en muchos casos, pudiendo alcanzar los 1200 € si te vas a estudiar a Madrid.

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