Los principales errores que debes evitar al elegir la carrera

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Muchos estudiantes que empiezan una carrera nunca la terminan. Los motivos son variados, pero muchos se explican por un error de base a la hora de escoger la carrera. Estos son los principales errores que cometemos al elegir la carrera.

En España, 1 de cada 3 universitarios abandonan sus estudios de grado antes de tiempo, según el estudio Indicadores Sintéticos de las Universidades Españolas, realizado por BBVA e Ivie. Un resultado devastador que coloca a España como uno de los países donde menos se aprovechan los recursos públicos y privados dedicados a la formación universitaria. Elegir la carrera es una decisión muy importante que no debe tomarse a la ligera y que puede tener un impacto importante en nuestro futuro laboral.

Escoger sin tener toda la información

La información es un elemento fundamental para tomar cualquier decisión, y la elección de una carrera no es una excepción. Contamos con unos datos con los que decidir: qué salidas profesionales tiene el grado, qué tipo de asignaturas se imparten o si la universidad donde se cursa es buena o mala.

En muchas ocasiones recurrimos a opiniones de gente conocida o de internet, pero así no podrás valorar si esos estudios se ajustan a lo que quieres o puede que estés tomando la decisión en función de una información errónea o, al menos, insuficiente. Si quieres tomar la decisión acertada, debes contar con mucha información, y comprobar su veracidad, solo así podrás evaluar si se ajusta a lo que estás buscando.

No valorar todas las alternativas posibles

Medicina, Enfermería, Derecho, Magisterio… son muchos los estudiantes que descubren pronto su verdadera vocación y van adelante con ellas, pase lo que pase. Llega el momento de decidir qué carrera cursar y no parece haber más alternativas posibles; elegimos los estudios que más se ajustan a nuestra verdadera vocación.

Tener claro qué queremos estudiar no es negativo, al contrario, es lo ideal. Pero nunca está de más valorar las posibles alternativas que ofrecen las universidades por si algún otro estudio encaja mejor con nuestra vocación.

Manuel Bonilla siempre quiso trabajar en algo relacionado con las redes de transmisión y las comunicaciones porque era un mundo que le apasionaba. Comenzó Ingeniería en Informática en la Universidad de Salamanca pero con el tiempo, descubrió que tenía que haber optado por Telecomunicaciones. “Fui directo a Informática porque me apasionaba ese mundo. No puedo decir que fuese una mala elección, porque ahora tengo trabajo y me gusta, pero creo que hubiese disfrutado mucho más la carrera de Telecomunicaciones”, afirma Manuel.

Cuando estamos acabando Bachiller podemos confundir especialidades muy fácilmente, por mucho que tengamos claro qué queremos estudiar. No es lo mismo la labor que realiza un enfermero que la de un médico; ni el trabajo que realiza un aparejador con el de un arquitecto. Sí, son profesiones similares en el fondo, pero muy diferentes en cuanto a su trabajo.

Decidir por lo que hacen tus amigos

Es una situación más habitual de lo que parece. No tienes claro qué estudios universitarios cursar, pero tu amigo te arrastra con él y acabáis juntos en la misma carrera. La diferencia es que tu amigo probablemente estaba seguro de su elección y tú has elegido la carrera únicamente porque la hacía él.

Cuando esto ocurre, nuestra carrera académica y profesional está abocada al fracaso. Lo más probable es que tu amigo la acabe, y con buen expediente, pero tú estarás haciendo algo que no encaja con tu perfil, aunque paséis buenos momentos juntos.

Guiarse solo por las salidas profesionales

No cabe duda de que las salidas profesionales es uno de los factores más importantes a la hora de elegir la carrera, pero no debe ser el único. Si solo tenemos en cuenta esta variable, es probable que no nos guste lo que estudiamos, o se nos haga demasiado pesado, y acabemos abandonando los estudios antes de tiempo.

Es importante que la carrera que vas a estudiar encaje con tu personalidad y cualidades. Incluso hay quien asegura que tu corazón también tiene un papel muy importante a la hora de escoger carrera. Además, es posible que cuando tú empieces la carrera, tenga muchas salidas profesionales, pero cuando acabes la realidad sea distinta.

Esto fue precisamente lo que le ocurrió a Álvaro Escudero, licenciado en Arquitectura por la Universidad de Navarra. “Empecé la carrera en 2003, cuando el trabajo de arquitecto estaba totalmente en auge. Mis conocidos me decían que tendría trabajo, y bien pagado, al poco de acabar mis estudios universitarios. Sin embargo, llegó 2008, y el estallido de la burbuja inmobiliaria cambió por completo la percepción de mi carrera”.

“Por supuesto, no tuve trabajo cuando acabé, y mucho menos en España. Tuve que irme a Alemania, donde ya llevo 7 años. Y aunque quiero volver a España la cosa sigue sin remontar y quién sabe si algún día volveré”, afirma Álvaro.

Tomar la decisión por lo que te digan tus padres

Es uno de los factores más decisivos a la hora de escoger carrera pero, al mismo tiempo, uno de los más peligrosos. Nuestros padres quieren lo mejor para nosotros pero, en ocasiones, se entrometen demasiado en una decisión que debe ser solo nuestra. Está bien escucharlos, pero deja claro que la decisión es solo tuya.

Pablo González, licenciado en ADE por la Universidad de León, comenzó la carrera de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid, pero tuvo que renunciar a ella y comenzar otra diferente. “La carrera de Arquitectura no fue nada bien; estuve dos años y medio estudiando en Madrid, pero la carrera se me hizo muy cuesta arriba. Por eso, decidí abandonar Arquitectura y empezar ADE en León”.

El cambio de carrera tampoco fue la solución para Pablo. “Mi padre tenía una gestoría, y me insistía bastante en empezar ADE para que yo pudiese empezar a trabajar allí. Lo hice por la garantía de tener trabajo casi asegurado al terminar la carrera, pero no estaba completamente seguro de que me fuese a gustar. Y, efectivamente, la carrera se me atragantó mucho. Tardé mucho tiempo en terminarla por culpa de algunas asignaturas, especialmente las relacionadas con la contabilidad”, explica Pablo.

“Ahora ya he terminado y estoy trabajando en la gestoría de mi padre, pero he de reconocer que si comenzase de nuevo, probablemente tomaría otra decisión bien diferente”, afirma Pablo.

Elegir la carrera fácil (o la más difícil)

Hay muchos estudiantes que, llegado el momento de elegir la carrera, se decantan por aquellos estudios que exijan menos esfuerzo para disfrutar de la universidad y evitar así tener que hincar los codos. Sin embargo, si te guías únicamente por la dificultad de la carrera, lo más probable es que a la larga te des cuenta de que no era la decisión más acertada.

Del mismo modo, tampoco es razonable escoger la carrera más difícil porque pensemos que somos más listos que nadie. Sí, es cierto que ante los retos y las dificultades nos crecemos, pero desde luego este no es un criterio acertado para decidir el grado que vas a estudiar.

Ten en cuenta estos consejos a la hora de elegir el grado que vas a estudiar, pero si no aciertas en la elección siempre tienes la posibilidad de cambiar de carrera el próximo año.

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